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La toma de decisiones de los individuos en cualquier aspecto de la vida y en el trascurso de ella siempre estará cargada de un aspecto racional y otro emocional. En las ciencias sociales se han realizado muchos estudios sobre el componente emocional o conductual en el comportamiento de los individuos frente a los conceptos y teorías de las diferentes ciencias en el momento de enfrentar situaciones de incertidumbre.

Un ejemplo de ello es la llamada economía conductual expresada en las perspectivas de Kahneman y Tversky (1979,1982,1984), estos autores han propuesto integrar principios y percepciones de la psicología cognoscitiva al análisis económico, especialmente los fenómenos del juicio humano y de la toma de decisiones económicas bajo condiciones de incertidumbre (Esguerra, 2016). Este campo de estudio busca complementar a la teoría y conceptualización, en la explicación de los diferentes fenómenos económicos en la sociedad y en la cotidianidad de los individuos en la práctica de las diferentes transacciones económicas. Así mismo; de estos estudios se desprende lo que se ha denominado las finanzas conductuales, que no es otra cosa que la influencia de la psicología y la sociología en el comportamiento de los operadores financieros en los diferentes mercados (Hernandez, 2009). Lo que se ha tratado de observar es como factores cognoscitivos y emocionales impactan las decisiones de las personas y por qué los mercados pueden ser ineficientes, contrario a la idea tradicional de la eficiencia de los mercados, es decir; los individuos pueden tomar decisiones erradas acerca de cómo llegar a maximizar la utilidad y optimizar los recursos como lo propone la teoría económica, en donde los juicios humanos no coinciden con una total racionalidad. (Esguerra, 2016).

La ciencia política, que consiste en el estudio de las relaciones de poder entre una autoridad y los individuos y su comportamiento político expresado básicamente en lo electoral, también ha sido objeto de muchos estudios desde el enfoque sociológico, psicológico y racional.

La política electoral es en últimas, un ejercicio transaccional en donde los políticos ofrecen a través del poder, beneficios en general para la sociedad a cambio de los suficientes votos para ser elegidos frente a la competencia. De otro lado, la sociedad dará el voto para quien más ofrezca ese beneficio o “utilidad”.

En la práctica, la sociedad es un conjunto de individuos en donde cada uno ve una realidad acorde a sus necesidades y sus creencias, que no necesariamente son las mismas para todos. De allí que el factor emocional individual es un factor decisivo a la hora de dar el voto, situación que es aprovechada por el político dirigiendo su “mercadeo” a mover las emociones de las personas; miedo, ilusión, rabia, frustración, odio o cualquier otra emoción que logre dejar menos espacio a la racionalidad del votante en términos de qué es lo que más le conviene a la sociedad a la que pertenece.

La política electoral es mucho más fácil desarrollarla apelando a la emoción de las personas dado que desde el punto de vista racional sería muy difícil llegar a cada individuo que piensa en sus propias necesidades y por muchas circunstancias no logra tener una perspectiva desde el punto de vista colectivo.

Nuestro país tiene una cultura formada por una serie de creencias a través de la historia, con una cosmovisión muy diversa heredada de la forma como se construyó nuestra nación, en donde ha predominado la inequidad y el individualismo reflejado en un constante conflicto y la dificultad de ponerse de acuerdo en medio de la diversidad y la diferencia. Solo en la medida en que se tome conciencia política podremos avanzar hacia un mejor país.

Aún tenemos la oportunidad de elegir quien nos gobierne, de manera que tomemos una decisión sin apasionamientos, ningún gobernante va a dar soluciones a nuestras necesidades individuales, eso es resorte de cada uno y de cómo trabaja por ello, la decisión de elegir a uno u otro debería soportarse en beneficio de la sociedad como un todo en términos de qué queremos como país.