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Por: Andrés Felipe Moreno González
Trader Banco Coopertativo Coopcentral

Mientras que algunos consideran que los bonos de los mercados emergentes son un juego contundente en el mundo a menudo imperturbable de la inversión en renta fija, otros ven el campo como demasiado dependiente de un sentimiento voluble.

Cuando las salidas batieron récords en medio del inicio de la pandemia mundial del coronavirus, en la segunda mitad del 2020, los bonos emergentes fueron los activos con mayor apetito por los inversionistas. Esto continuó hasta los primeros meses del presente año.

Los inversores regresaron en masa. Las esperanzas de un rápido despliegue de vacunas estaban aumentando, la victoria presidencial de Joe Biden se consideró positiva para la globalización y el comercio transfronterizo. Mientras tanto, una política monetaria laxa en el mundo desarrollado provocó según Jonathan Fortun, economista del Instituto de Finanzas Internacionales “un efecto de desplazamiento hacia los mercados emergentes”.

Los gobiernos de los mercados emergentes aprovecharon este punto óptimo, con una ola de emisión de bonos que provocó entradas aún mayores. Pero, como ocurre a menudo en el mundo revuelto de los países en desarrollo, los buenos tiempos no podían durar.

“Ha sido un escenario mucho más desafiante para los mercados emergentes en 2021 de lo que creo que mucha gente esperaba”, dice Paul Greer, gerente de cartera, deuda de mercados emergentes en Fidelity International. Durante los últimos nueve meses, por una variedad de razones, el gerente ha sentido que el mercado ha estado recortando la nota positiva y optimista que tuvo en Navidad del año pasado.

En lo que va del año, los bonos gubernamentales de mercados emergentes en moneda fuerte (Es decir, dólares y/o euros) han obtenido un rendimiento total de tan solo el 0.3%. Peor aún, los inversores en deuda soberana en moneda local han perdido un 4.8 por ciento debido a que sus monedas se debilitaron frente al dólar, siendo el punto brillante el rendimiento del 2.2 por ciento en bonos corporativos denominados en “monedas fuertes”.

Estas desvalorizaciones vienen enfocadas en las siguientes características:

Mercado Desarrollado:

  1. El control de los demócratas estadounidenses sobre ambas cámaras del Congreso abrió la puerta a niveles sin precedentes de estímulo fiscal bajo el presidente Biden, y al fortalecimiento del dólar.
  • Los precios al consumidor de EE. UU. Suben un 6.2% en octubre, el mayor aumento de la inflación en más de 30 años. Enfocado principalmente al aumento de los costos de energía, aumento de demanda con una oferta débil con cuellos de botella latente y la disminución del gasto público desde septiembre del presente año.

              Fuente: ZeroHedge

Esto hace que el crecimiento mundial de las economías desarrolladas tartamudee, surgiendo el temor a la inflación, lo que podría resultar en un endurecimiento de las políticas monetarias más rápido de lo esperado y un “viento en contra” para los activos de mayor riesgo.

  • Proyección de aumento de las tasas de interés en 100pbs para el Banco Central de Inglaterra para el 2022.
  • Comienzo del Taper a nivel global debido a la disminución de las compras de activos desde noviembre del 2021. Esto genera un cambio significativo en las proyecciones de los Tesoros americanos a 10 años a 1.8% para el 2021 y de 2.00% para el 2022 (1.60% Actual). Aunque no se espera que suceda un Taper Tantrum como en 2013 debido a que el mercado está preparado, si esto se materializa deberían llegar al 2.5% para comienzos del próximo año.

Mercados Emergentes (LATAM):

  1. Normalización monetaria (aumento de las tasas de política monetaria) en países emergentes, dado el rebote más fuerte de las economías y las presiones persistentes de una inflación más alta de la esperada.

El aumento de la inflación (promedio de 300 pbs) enfocada en las materias primas, la energía y como el caso de Perú, Chile y Brasil por caso electoral han hecho que en promedio hayan aumentado en 200 pbs la tasa de intervención en los bancos centrales.

                Fuente: Corredores Davivienda

Para el caso local como se habló en el informe anterior estuvo enfocado principalmente por el paro nacional. Aunque para el mes de octubre estuvo por debajo de la proyección de los analistas en 4.58% anual, el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas sigue siendo el sector con mayor variación año corrido positiva, esto cambió nuestras perspectivas del cierre del año en Tasa de política monetaria (TPM) de 2.75% a 3.00% (aumento de 50pbs para diciembre).

  1. Ciclo electoral en Latinoamérica, en 2021 vimos la elección del presidente Pedro Castillo en Perú y unas elecciones constituyentes en Chile, esto generó depreciación de sus monedas (año corrido sol peruano y peso chileno en 11.7% y 12.4 respectivamente), en bonos de deuda pública (la curva de Perú y Chile se desvalorizó en 310 y 350 pbs), lo anterior ejemplifica la volatilidad en los mercados frente a la inestabilidad política.

Para el próximo año en Colombia, Brasil, Chile y Argentina se celebrarán elecciones presidenciales, lo que generaría inestabilidad en el primer semestre del 2022.

             Fuente: Corredores Davivienda

  • Disminución de la calificación (Downgrade) para Colombia por parte de 2 de las 3 calificadoras de riesgo.
  • Paro nacional en el mes de marzo, generado por una nueva reforma tributaria.

Los anteriores puntos hicieron que el mercado local haya descontado en promedio 300 pbs en la curva de los TES Tasa Fija desde el 1 de enero, donde los Swaps OIS ya están por encima del 6% (Lo que indica, donde los inversores en derivados creen que llegaría la TPM).

Fuente: Precia, Cálculos: BCC

Mercados Emergentes:

  1. La variante Delta del coronavirus hace que la pandemia sea “más voraz” en países como India e Indonesia, mientras que “aquellos que aplican un enfoque de ‘COVID cero’ como China realmente han luchado para detener la propagación del virus”.

Los inversores están tomando nota. Los flujos transfronterizos hacia la deuda de los mercados emergentes no chinos se volvieron negativos por primera vez en un año en agosto, debido a los factores anteriores. Lo que hace que salgan de sus posiciones para ingresar cuando ya esté más controlada la economía local.

Para concluir, los mercados emergentes sufren cualquier sentimiento negativo tanto local, regional o mundial, a pesar, que los rendimientos son “sustancialmente más altos” que, en los mercados desarrollados, un factor importante en “un mundo hambriento de ingresos”, mientras que algunos países, como Rusia (Ganancias en petróleo y gas natural) y Ecuador (Inflación en 1.5% para octubre), lo han hecho bien este año.

Además, los mercados emergentes están pidiendo cada vez más préstamos en sus propias monedas, lo que reduce el riesgo cambiario, y las cuentas corrientes están en mejor forma ahora que durante el infame Taper Tantrum del 2013 que condujo a una venta masiva en la clase de activos en ese momento.

A pesar de lo anterior, Colombia es un país atractivo entre nuestros vecinos; ya que en términos fiscales y en política monetaria siempre ha cumplido, favoreciendo en cierta medida la dinámica de la curva de los rendimientos de los TES locales para el próximo año. No obstante, el potencial de la curva para el 2022 dependerá de: las condiciones financieras internacionales, recaudo tributario con una posible nueva reforma tributaria, una mejora de la inflación (eliminando cuellos de botella) y las elecciones presidenciales.