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Por: Luis Hernán Gamba

El desempeño de una economía está basado en la evolución en el tiempo de diferentes indicadores o variables fundamentales, tales como el crecimiento del PIB, la inflación, la tasa de interés, el comportamiento de su moneda, los resultados en la relación económica con otros países, por mencionar algunos. Adicionalmente, es necesario comparar en forma relativa; es decir guardando las proporciones, el comportamiento entre sí de las diferentes economías en el mundo.

Chile, luego de consolidar su proceso democrático y finalizar la era de Pinochet, fue un país que en términos económicos evolucionó de una manera sobresaliente hasta convertirse en el punto de referencia de la economía más próspera de América Latina. Los análisis económicos de nuestra economía siempre pasaban por la comparación con el modelo chileno: un modelo de libre mercado, con una institucionalidad muy formal y unas reglas de juego muy claras para los actores económicos, hasta llegar a convertirse en la única economía en el continente con calificación de riesgo soberano A, nivel de país desarrollado. Su régimen pensional, su mercado de capitales, su infraestructura, la calidad de la educación de los chilenos y su estándar de vida fue un ejemplo a seguir en nuestro país.

Sin embargo; desde hace unas semanas estamos viendo una serie de protestas en el país austral en contra del establecimiento, de una magnitud no vista antes en términos de profundidad y violencia. Básicamente por la insatisfacción de la sociedad chilena en cuanto a los servicios que debe proporcionar un Estado a su población en lo que se refiere a políticas sociales a saber, educación, salud, protección social y el papel de los gobiernos en procurar reducir la desigualdad en su población.

La pregunta que cabe sería ¿Por qué la economía chilena con tan buen comportamiento en las últimas décadas produce este descontento en la población? La respuesta puede tener dos aristas; en primer lugar, el modelo chileno no ha sido tan eficiente en una distribución adecuada y equitativa de los recursos a pesar de que el desempeño de su economía ha sido bueno.

En segundo lugar, los chilenos son una sociedad que ha mejorado su calidad de vida de manera importante; sin embargo, como está pasando en muchas partes del mundo, las sociedades especialmente las nuevas generaciones, son cada día más exigentes y críticos frente a los dirigentes, los gobiernos, sus políticas, y en general frente a las élites. Las protestas originadas en las insatisfacciones, en la resolución de problemas básicos de la sociedad vienen también cargadas por una insatisfacción y frustración de los individuos frente las expectativas sobre la vida en comunidad.

No se puede decir que es una situación propia de nuestros países, lo vimos en Ecuador, Bolivia, Perú e inclusive en nuestro país, pero también en Barcelona, París y Hong Kong, por razones diversas.

El problema de estas manifestaciones es que son en contra de algo; el sistema, la carencia, la desigualdad, el establecimiento, el poder, etc., sin embargo; no vienen acompañadas de propuestas de solución racionales y proporcionadas, acordes con los recursos con los que cuenta esa misma sociedad. Buscar la igualdad en términos económicos o en otros aspectos sociales para todos los individuos es una utopía, hacia donde se deben dirigir los esfuerzos es hacia la equidad y la justicia que corresponde a cada individuo.

Lo visto en chile debe generar una alerta en nuestro país, los dos países tienen condiciones muy similares, economía y cultura, comparten los mismos problemas, seguridad social, educación y oportunidades, afectando especialmente a los individuos más vulnerables; los jóvenes y los adultos mayores. Sin embargo, esta problemática es de muchos países en el mundo.

Es por ello por lo que quienes tienen las riendas del país tanto a nivel público como privado y en general todos, debemos aportar soluciones en la medida de nuestras capacidades para aliviar las tensiones y evitar así situaciones como la vivida en chile que pueden escalar para peor.

Colombia queda hoy como la mejor economía en términos de crecimiento económico, frente a la región, sin embargo, no significa esto que estemos alcanzado mejores estándares de vida para nuestra población, por esto debemos mirar otros ejemplos en el mundo que estén haciendo mejor la tarea, ya que nuestro punto de referencia chile se está desvaneciendo.