Editorial
LUIS HERNAN GAMBA
Economía y Ciencia política Finanzas Corporativas y personales Mercado de capitales Análisis Coyuntura Docencia
La esperanza de una recuperación de la economía colombiana en el corto plazo se desvanece entre la dificultad del gobierno en el ejercicio de la política; esta entendida como el manejo del poder y la gobernanza, y la incertidumbre generada por las diferentes decisiones del gobierno de la primera economía del mundo, que está trastocando todos los aspectos geoeconómicos y geopolíticos en el globo. Esta conjunción del aspecto local y externo pone en apuros a la apremiante necesidad de crecimiento que necesita nuestro país para lograr una senda de prosperidad y calidad de vida de nuestra sociedad.
La economía política, que trata de la interrelación entre las decisiones políticas y económicas para lograr un objetivo positivo en la sociedad, está lejos de ser alcanzado por el arte de gobernar hoy equivocado en torno a organización, eficiencia, comunicación y el ejercicio del poder en beneficio de la sociedad gobernada. En nuestro país, los periodos de gobierno se desarrollan en una confusión de decisiones entre lo que es coyuntural y lo que es estructural, en todos los aspectos de la vida nacional y las decisiones de coyuntura pasan únicamente por el filtro del costo político que significa para la clase gobernante, tanto del ejecutivo como del legislativo de turno, en términos de conservar el poder electoral.
En esta dinámica se pierde de vista ese objetivo del poder político, la implementación de políticas públicas efectivas, sin tener en cuenta el efecto económico que permita encaminar a nuestra sociedad en el desarrollo y prosperidad en el largo plazo.
Desde la óptica de la macroeconomía, preocupa cómo para algunos, el crecimiento económico o generación de valor junto con una redistribución eficiente, no sea lo importante o principal en ejercicio del poder y gobierno.
Si observamos la tasa de crecimiento del PIB en los últimos 10 años fue de 2.8% promedio frente a 3.6% en el periodo de 20 años comprendido entre 1993 y 2003, y si al promedio de los últimos 5 años le quitamos efecto pandemia no llegamos a 2%. No obstante; si observamos la evolución de la tasa de pobreza en los últimos 20 años, ha disminuido cerca de 7 puntos. Sin embargo; en la región ocupamos el cuarto puesto más alto, es decir, hay otros que han hecho la tarea mejor. Según el informe del banco mundial (Colombia, evaluación de la pobreza y la equidad, 2024), si bien el indicador se ha reducido, la desigualdad se mantiene en los diferentes grupos poblacionales.
Adicionalmente, indicadores como la inversión tanto interna como externa han descendido de manera importante, la gestión del gasto público ha sido equivocada generando un aumento en el riesgo país para los inversionistas extranjeros. La empresa más importante para la generación de ingresos a Colombia, Ecopetrol, no tiene los resultados deseados, la tasa de desempleo no corrige estructuralmente y aún está lejos de lo deseado, la inflación cede a menor ritmo; en fin, es una economía a media marcha, lejos de su potencial.
Lograr un crecimiento cerca al potencial del país que puede estar alrededor del 4%, debe estar basado en políticas reales y claras en sintonía con los acontecimientos del mundo, así mismo, el gobierno debería aprovechar las diferente ventanas de oportunidad para lograrlo, lo cual solo se consigue generando valor a través de la inversión local y extranjera, con unas reglas claras de juego, una disposición de gasto público productivo de los gobiernos nacional y locales, un ambiente propicio para la generación de negocios con la ayuda del estado en lo que a él le compete; seguridad, infraestructura y servicios públicos.
Uno de los papeles del gobierno es ser facilitador de la dinámica económica, con enfoque en políticas clave con efecto en el largo plazo y de manera estructural y no gastar todos sus esfuerzos en la solución coyuntural de todos y cada uno de los tantos problemas que tiene este país.